6 de agosto de 2012

Aquellos ojos de rubia...

Aquellos ojos de rubia glacial le miraron desde la altura de sus tacones...él se sintió como una rata de laboratorio...observado y analizado como si de un experimento se tratase...tampoco ayudaba el hecho de que ella, a pesar de que por  sus venas solamente corría sangre latina, pareciera una valquiria de esas que cabalgaban en la cabeza del enano con bigote...

Ella era rubia, alta, grande y con unos ojos verdes afilados como dos pica hielos...los pica hielos ya nunca volverán a ser lo mismo desde que los usó Sharon  Stone en Instinto Básico...se  habían vuelto a encontrar después de un tiempo y se habían  recolocado en sus vidas...que seguían como estaban después de la última vez que se  vieron...parecía como si hubieran dormido durante meses, para al despertar  seguir como si nada hubiera ocurrido...

Ella le decía...no me engañas...pareces buena gente...pero  en el fondo eres un cabrón  egoísta...se lo soltó así tal cual, sentada al otro lado de la mesa, recostada  en la pared mientras le analizaba con sus dos pica hielos...pero a pesar de la dureza de las palabras estaba claro que no lo dijo con mala intención...aquellos ojos de rubia le miraban de una forma curiosa...como pensando cómo podría encajar en su vida...

El mientras tanto tenía la espalda erguida, la cara de póker (o de duplex de reyes, que el póker nunca le gustó) y los ojos clavados en los suyos...aunque de vez en cuando dejaba que su mirada se despistase hacia la peca que asomaba por el escote de aquel vestido blanco de verano...porque a pesar de todo, él seguía siendo un hombre...y ella una mujer...

4 de agosto de 2012

Aquella noche de frío y niebla

A pesar de que fuera primavera la noche era fría y cubierta por la niebla...aprovechó aquel momento de tranquilidad en el puente del Carpatia, le dio un sorbo a su café, ese café de la gente del mar con un toque salado, y se abrochó la chaqueta hasta arriba no dejando ningún botón, dorado y con un ancla, sin cerrar...

A lo lejos, más al norte, se veían los fuegos artificiales lanzados por aquel barco nuevo, el más rápido e insumergible...el orgullo de la naviera White Star...

Al poco rato llegaron los primeros mensajes pidiendo socorro, ese nuevo código repetido que pedía que salvasen sus almas...y tuvo que pasar e su guardia...ella que era la primera mujer en alcanzar el puesto de primer oficial en aquel mundo dominado por hombres...dio las órdenes precisas y viró SL norte a toda máquina...

Qué raro pensó ella al despertar, otra vez ese sueño recurrente...a ella que no le gustaba ni el mar, ni los barcos ni nada que la alejase de aquella ciudad, con sus bares y restaurantes llenos de aspirantes a ciudadanos del mundo con ese aire cosmopolita de pego...

Mientras pensaba esto él cambió de postura y ella dirigió su mirada hacia él...tan dormido, tan distante de los problemas del día a día mientras dejaba que su mente vagase por sus propios sueños...ella sabía que su apariencia de hombre exitoso y seguro de si mismo era mentira, una más de todas las que había en la vida actual...sin embargo ella sabía que esos fuegos artificiales no eran otra cosa que bengalas pidiendo auxilio...como las que vieron los oficiales del Carpatia aquella noche de abril en la que el Titanic se fue al carajo en mitad del océano...pero ellos no sabían la verdad, al contrario que ella...

Ella sí sabía que él la necesitaba, que con tan solo un abrazo, un beso o una palabra amable (hacía meses que no había sexo entre ellos) podría salvarle...evitar que se hundiera en el agua helada como el protagonista de aquella peli tan cursi sobre el barco ese del demonio...sin embargo sus heroicidades las reservaba para sus sueños...así que se levantó, metió dos bragas y una camiseta blanca en su bolso y viró al sur a toda máquina...alejándose de aquel gran barco que se hundía mientras sonaba la música

K.

26 de julio de 2012

Imágenes...

como supondréis me gusta mucho escribir...me resulta fácil porque sólo escribo cuando me viene la inspiración, en eso tengo suerte...de repente visualizo el post en la cabeza y ahí que sale...lo dicho, fácil.

Sin embargo lo que más me gustaría  es saber dibujar, me conformo con hacer fotillos, porque el tópico de la imagen que vale más que mil palabras es cierto...y como al dibujar ponemos algo, o mucho, de nosotros  en lo que reflejamos  pues mejor que mejor...pero bueno...a lo que iba...también es cuestión de perspectiva...porque, a veces, según miremos  algo no es lo que parece...o produce el efecto contrario al que desea producir...así en lo general de la vida..


25 de julio de 2012

Y por fin...

...acabó la semana de las efemérides y se  acercan las vacaciones...huele azahar en una noche sevillana, al silencio en mi carril de Los Caños...a café y a fruta...a prensa y cámara de fotos...a charlas y a risas...a tren y a coche...mañana último madrugón...no queda nada!

24 de julio de 2012

El Abismo

Ella sabía que un paso más, tan solo uno, la conduciría a ese abismo que tanto temía...la volvería a llenar de ese vacío, si uno alguna vez puede llenarse de eso.

Él , por su parte, vio el peligro en sus ojos...habían sido demasiadas veces en la que había salido corriendo con las orejas gachas, el rabo entre las piernas y el corazón sangrando a manos llenas...

Ellos no se dieron cuenta en un  principio...pero a los dos les asaltaban las mismas dudas, los mismos miedos...detrás de  las estrategias, detrás de las bellas caras tan  sólo había miedo al vacío y a la soledad que vienen después de regalar su cuerpo a extraños...de subastarse al peor postor con tal de sentir de nuevo el calor de un abrazo o la humedad de una lengua en su boca.

Y sin embargo ahí estaban...abrazados como un naufrago  a cualquier resto flotante del barco hundido de sus vidas, con ese olor tan característico de una habitación después de lo que había ocurrido con la puerta cerrada...eran, a la vez, el niño perdido en el bosque y el lobo que le acecha...

No sabían nada más que una cosa...que eran demasiado iguales para no verse más...y que eran demasiado iguales como confiar plenamente en el otro...en esto pensaba, cada uno con la mirada fija en aquel techo lleno de humedades que tantas parejas furtivas había visto pasar...el peso de los camiones al pasar hacía temblar la estructura de la pensión del medio oeste americano...un sitio perdido de Dios...en el que dos almas tristes y solitarias trataban de encontrarse...no el uno al otro...sólo a sí mismos.