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18 de julio de 2014

A la vejez...samosas...

Ayer después de un concierto (que cantaría Sabina) estuvimos tomando algo y charlando y contando historietas...de las cuales una me llamó especialemnte la atención mientras combatíamos la canícula madrileña.

Una de las personas que estaba en la mesa nos contaba que estas Navidades se irá a Goa a pasar un tiempo...cuando le dijimos que era como el Benidorm de La India y que lo que le da calidad al viaje es si te gustan las pastillas (como diría el de Sinopsis de Cine) nos contó el verdadero por qué del viaje.

Por lo visto esta persona y su hermano estuvieron en La India hace un tiempo y ahí conocieron a un señor retirado de Goa...hablando un poco le pusieron en contacto telefónico con su madre en España...que según esta persona "my taylor is rich y poco más"...como en las pelis fueron hablando, se fueron comunicando (y la madre de esta persona fue estudiando inglés para comunicarse mejor con el señor) y mira tu por donde que se va a encjar un mes en Goa para pasear con el señor del brazo...

Fuera de las coñas a las que una cosa así da pie, sobre todo cuando te lo cuentan en una terrza de Lavapiés regentanda por hindis, me parece la bomba...66 años que tiene la criatura...y ahí está...con su Vaughn English y su avión a Goa...a pesar de que, como diría otra señora de esa quinta, pudiera parcer que "está todo el pescado vendido"...frente a la vejez...samosas.

Es un poco la misma historia que el post de las croquetas en el pescante de hace mil años...pero a modo multicultural...

Historia chula...


24 de junio de 2014

El niño que miraba los trenes

Desde pequeño tuvo especial atracción por los medios de transporte en general y los trenes en particular. Le gustaba oirlos lejanos en las noches de verano desde su cuarto...era la época de los trenes lentos y pesados...que partían llenos de mercancías, personas y sueños al Norte...

Algo tenían los viajes en tren...de anticipación, de medir al resto de pasajeros con los que compartiría espacio durante horas...de ver pasar el paisaje perezoso delante de las ventanillas y bajar la ventana, cuando se todavía los trenes tenían ventanas que se podían abrir, para ventilar o simplemente asomarse timidamente para percibir mejor el olor a campo...

Fueron muchas excursiones dominicales en tren por los alrededores de su ciudad...en viejos expresos o precarios cercanías...mucho antes, como digo, de la época de los trenes rápidos y veloces...de clima controlado y que te llevan de acá para allá en tan sólo un suspiro...

Al niño que miraba los trenes le gustaba hacerlo...porque viajaba con su imaginación y, quizá, eran la forma de alejarse de la tensión y el ambiente enrarecido que le rodeaban...además, aprendió a disfrutar de los viajes queridos en soledad...acostumbrado quizá a hacer aquellos primeros viajes en compañía obligada. encontró momentos de calma dejando que sus ojos recorriesen los paisajes y su mente imaginase historias que iban cambiando a la velocidad del paisaje...

7 de mayo de 2013

Tras la puerta cerrada

Otra vez...otra vez...otra vez...todos los días se lo repteía a sí misma...otra vez...otra vez...otra vez...

Otra vez le he visto vagar  por su casa a través de las ventanas del patio mientras tiendo la ropa...otra  vez...

Ella sabía el por qué  de su caracter esquivo y taciturno...sabía que una chica le robó el corazón...sabía que desde entonces pasó años evitando cualquier cosa con tetas y falda...pero ella, espectadora fiel de la película que veía todos los días, sabía que en el fondo de aquella negritud había algo que merecía la pena...alguien a quien rompieron el corazón de aquella manera tenía que ser bueno, sensible y alguien que (si no se habia echado a perder) valdría la pena...

Un día por fin dio el paso...se acercó a la puerta de enfrente (ella vivía en el B y él en el A), llamó al timbre y le dijo: toma, te he traído algo de cena...es suficiente para dos personas...¿me invitas a cenar?...él no supo que decir...le cogió tan de sopetón que se hizo a un lado y la franqueó el paso a su casa...que a pesar de lo que todos podéis pensar estaba impecable y en perfecto estado de revista.

Comenzaron a charlar...ella llevando el peso de la conversación y él dando pequeños pasos...poco a poco y sin darse cuenta un día él llegó a su casa...y en el B ya no había nadie...estaba la casa vacía...miró a la izquierda a esa puerta como siempre que salía del ascenso...giró a la derecha...sacó las llaves...abrió y al entrar a su casa se encontró con ese olor que tanto le gustaba...al café recién hecho en una tarde desapacible de otoño y a ella esperándole con la mayor de las sonrisas que alguien pudiera imaginar...la misma que tienes el día después de un  primer  beso...

Habían pasado muchos meses desde que ella se fué del B para cruzar el descansillo...un día en el que ella le dijo...yo te conozco...y se lo que ha habido estos  años a puerta cerrada...no te preocupes...y él la dijo...sí, ven...porque contigo puedo ser yo...y eres tú.

Inspirado en una historia  real que me contaron  el otro día entre gin tonics y desafinos...como las pelis de Antena 3...

15 de octubre de 2012

El coleccionista de nombres


Mucha gente colecciona cosas, objetos, recuerdos de todo tipo y por infirnidad de causas...él, sin embargo, coleccionaba nombres...

Desde pequeño sentía curiosidad por los nombres y apodos recitados como letanías en las largas sobremesas familiares. Al principio coleccionaba nombres de parientes que hacía largo tiempo que abandonaron el mundo de los vivos para convertirse en fotos en color sepia con sus nombres apuntados al dorso...más tarde comenzó a coleccionar nombres de compañeros de colegio, de amigos de otros  sitios...

Con el paso del tiempo empezó a sentir curiosidad, y por lo tanto a coleccionar, nombres de calles, de barrios, de pueblos y de ciudades...luego de marcas, luego de especies animales...

Por último, y con el advenimiento  de la era digital, empezó a coleccionar perfiles de las distintas redes sociales en la que se fue dando de alta...un día se dio cuenta de que lo que realmente le gustaba, más que coleccionar nombres en sí, era imaginarse las vidas y peripecias de  sus propietarios, quien sería aquella persona a la que le dedicaron aquella calle o por qué aquel barrio se llamaba así...

O no...o tal  vez todo comenzó por un intento de escapar de su propia realidad y dejar que su incontrolable  imaginación le llevara a algún sitio mejor...

9 de octubre de 2012

Esos balcones...

...maldita sea...otra vez esa sensación...cada vez que pasaba por ahí debajo notaba como si alguien le estuviera mirando...o como si tuviera que levantar la mirada atraído por algo en especial...

No era la primera vez que le pasaba y sabía que esa sensación no le iba a abandonar...tampoco la necesidad de pasar por ahí...a pesar de que esa esquina no estuviera cerca de su camino habitual....

No  tenía nada que ver con las personas que habitaban aquella casa...ni tampoco con ese barrio...pero dentro de él había algo que le decía que a lo mejor estaba equivocado...o simplemente era su solitario corazón de huérfano buscando algo que solamente conoció por las cursis series que veían en la sala de televisión todos juntos mientras aguantaba las bromas de los niños de más edad...

Pero  ahí estaba otra vez...con sus orejas de soplillo, sus pantalones por la cintura y  esa sensación de mirarse en un espejo cada vez que pasaba volvía a pasar por ahí...


17 de julio de 2012

El salvaje

Nunca lo superaste,  ¿verdad?...esta pregunta, hecha con un tono a mitad de camino entre la compasión y el desprecio, resonó en aquella vieja comisaría de  la policía local de aquel pueblo perdido...

Iba dirigida a la sombra de quien había sido un gran hombre...ahora reducido a un balbuceante ser a mitad de camino entre un hombre y una alimaña del campo...

Él era feliz, lo tenía todo...una  mujer inteligente y distinguida que lo adoraba, unos hijos que no hacían más que darle satisfacciones y un trabajo en el que era reconocido como una de las primeras figuras en todo el mundo...sin embargo todo se vino abajo el día aquel...ese día en el que no tendría que haber ido a trabajar a pesar de ser festivo...pero siempre le pudo su sentido del deber y la responsabilidad de sacar aquello adelante...de evitar que todo se fuera al garete y  todos los que dependían de su trabajo quedasen en la más absoluta miseria.

Como tantos otros sábados iba camino de su lujosa oficina en su pequeño utilitario...tenía más coches, pero le gustaba conducir aquella reliquia de sus años universitarios, le mantenía pegado a la realidad y le protegía de los cantos de sirena y del oropoel que le rodeaban en su día a día...

Mientras recorría aquel camino de nuevo iba pensando en sus inminentes vacaciones...merecidas y anheladas después de un año de grandes tensiones...iba tan absorto en aquello que le ocupaba que no fue hasta pasado un rato que no se dio cuenta de lo que sucedía en el coche de al lado...la pareja que lo ocupaba  discutía a gritos...él no veía la cara de ella, tapada por el conductor del coche vecino...hasta que después de que sonase un estallido este  abandonase el coche a la carrera...y entonces la vió...con una mancha oscura que crecía por  momentos en el estómago...vio su cara, sus ojos llenos de terror y sorpresa al verle mirarla...él se bajó de su coche, la recogió en sus brazos y después de sentarla en el asiento del conductor de  su coche le preguntó, ¿por qué lo has hecho?, ¿en qué he fallado?, pensé que tenías todo lo que querías...no hice otra cosa que trabajar para dártelo todo...

Ella, notando como el frío y la oscuridad la penetraban no pudo más que contestar...me faltabas tú...que es lo único que necesitaba...con esto expiró...

Cuando los noticieros  dejaron  de lado aquella historia él dejó a sus hijos con los padres de ella y simplemente desapareció...de nuevo su historia ocupó titulares y tiempo en los talk shows...se barajaron miles de hipótesis sobre su paradero...incluso alguien afirmó haberle visto en Brasil...

Nada de lo anterior era cierto, sin ir más lejos desapareció en los montes de su niñez, en aquellos donde tantas veces había jugado a la guerra y que tan bien conocía...hasta aquel día que lo sorprendieron rebuscando entre los  desperdicios de la casa rural aquella de la que se alimentaba como un animal herido...

Lo demás ya lo supondréis...pero él no consiguió volver a ser humano...le faltaba lo más importante, lo que más paz le dio nunca y lo que más quiso...en cuanto pudo volvió a desaparecer en el bosque y nunca más nadie supo de él...

P.D Inspirado en los relatos  de Queca, para ver si se anima y vuelve a escribirnos.

16 de julio de 2012

El chacachá del tren...

Ayer al montarme en el tren en Ronda, uno que es educado, ayudó a una  señora a subir su maleta al tren y a organizarla en el maletero...luego, por casualidades de la RENFE coincidió que la llevase sentada  delante hasta Madrid...y empezamos una conversación casual que se alargó durante las 4 horas de viaje...empezando de una manera muy polite  hasta llegar a temas bastante íntimos sobre gustos privados y demás...lo cual vino bastante bien en vista de la peli atroz que ponían y la poca batería que tenía en el iPad...

Una señora guapa y encantadora que no tuvo reparos en compartir impresiones e historietas con alguien algo más joven y, por lo tanto, con menos cosas que aportar...en principio.

Es curioso como de un pequeño gesto de educación puede surgir una micro amistad o una mini historia que bien podría formar parte de la típica peli compuesta por distintos relatos  cortos...

Una señora encantadora, por cierto, y muy interesante...al final voy a tener que dejar de seguir esa norma mía de no interactuar con extraños en los viajes...quien sabe si me puedo perder conversaciones tan interesantes como la de ayer...veremos.