El año pasado escribía sobre mis tribulaciones y mis cosillas con The Runner y las cosas buenas que pueden traer las tormentas de verano…
Las tormentas de verano de las que hablaba nunca volvieron pero The Runner cumplió su papel de médico que llegó, curó y se alejó…
Pero no del todo, porque se mantuvo en un segundo plano dando consejos y aportando su granito de arena y su punto de vista completamente neutral y desinteresado…
Traigo este ejemplo al blog porque las relaciones, al igual que un pokemon, evolucionan y acaban encajando…solo es cuestión de tiempo y de no precipitarse…
En este sentido un amigo mío se hartó de decir a todos aquellos que se iban a casar o se casaban que estaban “game over”…pero cuando le aplicábamos esto de cara a su reciente boda él contestaba que no estaba game over…que pasaba de pantalla!!!!…que crack.
Hace tiempo hablé de viajes en AVE y de cosas que encajaban en su sitio natural…y cada vez lo tengo más claro…que, siempre, hay que dejar que las cosas encajen en su sitio a su ritmo, quizá dando un paso al lado, nunca atrás, para ganar algo más de perspectiva y limar aquellas aristas que pudieran causar que los encajes no sean perfectos y queden espacios vacíos entre las piezas que hagan que la unión no sea completa y perfecta…
Se acerca otro verano de reflexión y de poner cosas en perspectiva…pero distinto a los anteriores…porque si bien es triste que en esta época del año tan divertida y que se presta a tantos planes buenos no estén aquellas personas que hacen que estos sean especiales, tan bien es cierto que el posicionarte en el largo plazo y en la sustentabilidad del asunto haga necesario atravesar este camino de piedras estivales para poder disfrutar, generalmente, del camino de hierba durante más veranos…