24 de julio de 2012

El Abismo

Ella sabía que un paso más, tan solo uno, la conduciría a ese abismo que tanto temía...la volvería a llenar de ese vacío, si uno alguna vez puede llenarse de eso.

Él , por su parte, vio el peligro en sus ojos...habían sido demasiadas veces en la que había salido corriendo con las orejas gachas, el rabo entre las piernas y el corazón sangrando a manos llenas...

Ellos no se dieron cuenta en un  principio...pero a los dos les asaltaban las mismas dudas, los mismos miedos...detrás de  las estrategias, detrás de las bellas caras tan  sólo había miedo al vacío y a la soledad que vienen después de regalar su cuerpo a extraños...de subastarse al peor postor con tal de sentir de nuevo el calor de un abrazo o la humedad de una lengua en su boca.

Y sin embargo ahí estaban...abrazados como un naufrago  a cualquier resto flotante del barco hundido de sus vidas, con ese olor tan característico de una habitación después de lo que había ocurrido con la puerta cerrada...eran, a la vez, el niño perdido en el bosque y el lobo que le acecha...

No sabían nada más que una cosa...que eran demasiado iguales para no verse más...y que eran demasiado iguales como confiar plenamente en el otro...en esto pensaba, cada uno con la mirada fija en aquel techo lleno de humedades que tantas parejas furtivas había visto pasar...el peso de los camiones al pasar hacía temblar la estructura de la pensión del medio oeste americano...un sitio perdido de Dios...en el que dos almas tristes y solitarias trataban de encontrarse...no el uno al otro...sólo a sí mismos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Eran demasiado iguales para no verse más... Pues eso:)
Palper